¿En qué consiste la División Horizontal?
La división horizontal es el trámite que permite dividir un edificio o inmueble en varias propiedades
independientes.
Es habitual en edificios con varias viviendas, pero también puede realizarse en otros casos, como una vivienda que se divide en dos, un edificio con viviendas y locales comerciales o incluso determinados conjuntos de viviendas unifamiliares.
Gracias a la división horizontal, cada propiedad obtiene su propia escritura y puede venderse, alquilarse o transmitirse de forma independiente.
Tipos de Divisiones Horizontales
La división horizontal más conocida es la de los edificios de viviendas, donde cada vivienda constituye una propiedad independiente y comparte zonas comunes con el resto de propietarios.
También existe la división horizontal tumbada, frecuente en urbanizaciones o conjuntos de viviendas adosadas, donde cada vivienda es independiente pero comparte determinados elementos comunes, como accesos, zonas verdes o instalaciones.
¿Qué se necesita para realizar una división horizontal?
Es necesario definir claramente qué partes del inmueble serán independientes y cuáles seguirán siendo
comunes.
Para ello se elabora una documentación técnica en la que se describen todas las propiedades resultantes, sus superficies, sus límites y la participación que corresponde a cada una en los elementos comunes del edificio.
Dependiendo del caso concreto, también puede ser necesaria autorización municipal previa.
¿Cuáles son los gastos asociados a una división horizontal?
Los gastos pueden variar según el número de propiedades que se vayan a crear y las características del
inmueble.
Normalmente hay que contar con los honorarios técnicos, los gastos de notaría, la inscripción en el Registro de la Propiedad y, en algunos casos, tasas o impuestos asociados al trámite.
Antes de iniciar el proceso, es recomendable solicitar un estudio personalizado para conocer la documentación necesaria y el coste total de la actuación.





